Hace 236 años, San José de Mayo

Relata la historia que «la fundación del pueblo de San José, efectuada por el teniente de Dragones don Eusebio Vidal en 1783, es un hito importante en el proceso de humanización del paisaje que estamos reseñando. Vidal salió de Montevideo el 28 de mayo, en cumplimiento de una orden del virrey Vértiz, con 29 carretas, 204 indios y cuarenta cabezas de familias pobladoras». Se ignora cuándo llegaron a las costas’ del «arroyo San Josef» por haberse perdido el acta fundacional, pero algunos años después el Medio Cabildo estableció expresamente el l’ de junio de 1783 como la fecha de la fundación”.

Pero estas familias, no venían inicialmente para esta zona. Los datos indican que “a las 46 familias iniciales, cuya nómina se ha conservado -las que originariamente habían sido destinadas a poblar la Patagonia-, es preciso agregar otras seis que arribaron al año siguiente, entre las que se contaba la de Benito Pérez, del «obispado de Astorga», única familia maragata. «El detalle del origen del total de las familias pobladoras – dice el historiador Carlos Larriera- es el siguiente: 43 asturianas, 5 castellanas, 2 gallegas, 1 andaluza y 1 de Astorga: total 52 familias». (De ser esto cierto deberemos convenir con Larriera en que los nacidos en la ciudad josefina «somos ‘maragatos’ de San José que nada tenemos que ver con los de la Maragatería de los montes de Foncebadón, Telena y Valduerma … «).

Esta región por aquellos tiempos, no eran muy “hospitalarias”:

No fueron fáciles, sino todo lo contrario, los primeros años de afincamiento de estos colonos. Las tierras que se les entregaron no bastaban al mantenimiento de una población en aumento, y la voracidad de los latifundistas vecinos les obligó a presentar ante las autoridades continuas solicitudes, tal como lo consignan con abundancia de datos Sala de Touron, Rodríguez y de la Torre en su «Evolución Económica de la Banda Oriental».

Mientras por una parte el gran hacendado De la Quadra alegando que los josefinos se habían extendido por tierras de su estancia, pretendía que se les desalojara hasta de las que habían recibido al fundarse la villa, por la otra el Medio Cabildo reclamaba la ampliación del ejido y de las chacras.

El virrey Avilés los mantuvo – desestimando las pretensiones de De la Quadra- en el goce de una amplia extensión, pero finalmente la Real Audiencia de Buenos Aires falló en favor del terrateniente.

En 1804 la pugna llegó a ser muy crítica; no obstante, el desalojo fue suspendido repetidas veces en virtud de que los vecinos «estaban enardecidos …..

«Son «al mismo tiempo los más de ellos de un carácter rústico y arrojado (…) montaraces, atrevidos, inmoderados y feroces en su mayor número q. o a todo costo han de pretender obtener o sobstener un su intrusión…» (Alcalde de Primer Voto: Pedro Errazquin, en 1804)

«Eran aquellos asturianos gentes laboriosas y escogidas que no habían venido a América en busca de mina de oro «ni a conquistar indios», sino simplemente a trabajar, a roturar y regar con el sudor de su rostro la tierra que debía proporcionar el pan a sus hijos…» (Rafael Sienra, en «El Terruño», escrito entre los años 1908-1917).»

Breve reseña, con datos del libro «Los Departamentos: San José» (1970)

Aquel pueblo, hoy, en 2019

La ciudad de San José de Mayo, capital del departamento, es hoy una moderna ciudad. Aquí se concentra el poder político del departamento.

La actividad cultural es una marca de identidad de los habitantes de San José.

El deporte, básicamente el fútbol, concentran a una gran cantidad de vecinos.

Quizás, y sin quizás, deberías publicar la historia de todo el departamento, con la actualización correspondiente. Es una idea a elaborar.

Jesus Ferreira Borges

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foto de portada: EL RELOJ DE LA CATEDRAL, EMBLEMA DE LA CIUDAD

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