El asesinato de J.R. de 50 años, a manos de su propio hijo J.L.R, de 27 años, ha conmovido profundamente a la ciudad de Libertad.

En el ámbito de la Fiscalía y el Juzgado de Libertad, se trabajó arduamente para tratar de dilucidar todas las aristas de este hecho. Las fiscales Claudia Lema y Sonia Pritsch, redactaron el documento que se entregó a la Justicia. Con base en ese documento, la Justicia formalizó a J.L.R. “como presunto autor de un homicidio especialmente agravado”

El joven está en prisión preventiva por 180 días, mientras se continúa con la investigación.

LO QUE CONTÓ EL JOVEN

J.L.R. llegó a la casa de sus padres sobre el mediodía del lunes.

De acuerdo a su testimonio, venía decidido a matar a su padre.

Fue al cuarto de sus padres y tomó la escopeta calibre 16 con los cartuchos. Puso uno de esos cartuchos en la escopeta, va hasta el fondo y esconde el arma cargada, detrás de una puerta.

Vuelve a la cocina, apronta el mate y espera la llegada de sus padres.

Llega primero la madre y se sienta a tomar mate y a conversar con su hijo.

A los pocos minutos, entra el padre del joven y «le ordena» a la esposa que le sirva la comida. La mujer «sin dudar abandona la conversación con su hijo, para servirle la comida» al esposo.

El marido «le ordena que vaya al almacén a comprar comida para los perros y B.M. inmediatamente acata dicha orden«.

Ya son las 12:30.

En ese momento, el hijo se levanta de la silla, va hasta el galpón y, aprovechando que la radio estaba «con el sonido estridente», gatilla la escopeta.

Camina dos metros, hacia la cocina, acomoda el arma, apunta y sin decir ni una palabra, le dispara, de atrás, en la cabeza a su padre, que almorzaba, sin darse cuenta de nada.

El joven entra a la cocina, deja la escopeta sobre la mesa y tapa la cabeza de su padre con la capucha de la campera que el muerto tenía puesta.

Tranca la puerta del fondo con el pasador y va hasta el almacén donde estaba su madre.

Llega llorando al almacén y le dice a su madre «llamá a la policía«.

B.M. llama al 911, pide que venga la policía y una ambulancia, dado que no sabía que su esposo ya estaba muerto.

El hijo vuelve a la casa y se sienta en el frente.

Cuando llega el móvil policial, el joven les dice a los uniformados «maté a mi padre, está ahi adentro».

A la llegada del personal médico, se constata el fallecimiento de J.R. dada la gravedad de la lesión recibida.

MOTIVOS

El joven, de 27 años, contó a las fiscales actuantes que su madre, sus hermanas y él mismo, habían sufrido violencia sicológica y física por parte del padre «durante toda la vida«.

El muerto era alcohólico y cada vez que tomaba, golpeaba a su esposa, la insultaba. Incluso llegó a amenazarlos de muerte con esa misma escopeta.

«más de una vez la amenazó apuntándola con el arma en la cabeza» dijo el joven.

El joven, contó además que ese día, cuando se levantó, sintió que no soportaba vivir más de esa forma, debía terminar con ese calvario y de esa forma su madre «empezaría a vivir».

Dijo que «no quería que su hija sufriera lo mismo que él vivió, al presencia la violencia, el destrato y la humillación con la que su padre trataba a la esposa, en presencia de todos sus hijos y nietos».

J.L.R. entendió que su madre nunca podría liberarse de ese calvario por si misma. Sintió que la única manera de liberarla, era matar a su padre.