Tenía 29 años.

Se llamaba Carolina Espinosa.

Murió en estos días y su cuerpo fue encontrado cerca de la Quinta del Horno, en San José de Mayo.

Hoy,  viernes 20, aun no sabemos la causa de la muerte.

Mucha gente conocía a Carolina.

De verla en la plaza o en las calles de la ciudad.

O quienes la atendían en el área de adicciones del Hospital de San José.

Quienes hablaban con ella, no dejan de mencionar su simpatía, su “buena onda”, sus ganas de lograr salir de la locura de las drogas.

El amor por sus hijos. El dolor de no tenerlos con ella.

SUS HIJOS

Carolina tenía tres niños.

G. de siete años, que vive con el padre de su hermanito.

A. de tres años, que vive con su padre y su hermano.

M., la bebé que nació en marzo, que está en dependencias del Inau San José.

DROGAS

Se supone que las drogas fueron la causa de la  muerte. Pero aun no se confirma oficialmente.

Todos admiten que estaba tratando de salir de ese infierno.

Se nos informó que Carolina estaba muy esperanzada en conseguir un lugar en una clínica de otro departamento para desintoxicarse.

Pero la muerte llegó primero.

Carolina, dormía donde podía. En el refugio a veces, en las calle otras veces. Quizá en el lugar donde se encontró su cadáver, también.

HERMANA

Su hermana, que vive en otro departamento, habló con nosotros.

Nos contó que “Caro era feliz acá, quería que la internaran en la clínica para curarse y volver a tener a sus hijitos”

También nos contó que Carolina ya había logrado rehabilitarse anteriormente. Pero cuando el padre de uno de sus niños, logró sacárselos, cayó en un pozo depresivo tremendo. Y volvió a las drogas.

Ese hombre, la golpeaba y la amenazaba constantemente.

Carolina, quería que su hermana lograra la tenencia de la pequeña M. mientras ella se intoxicaba. Quería que, mientras estuviera internada, su hermana se la llevara dos o tres veces por semana.

Ya habían comenzado las averiguaciones para que la niñita fuera entregada a la familia.

En estas horas, las gestiones se retoman con más fuerza.

Dalma, nos dijo: “es lo único que me queda de mi hermana; mis tres sobrinos”

“ERA MUY DULCE”

Nos cuentan que mientras estaba internada en el hospital, era una persona muy comunicativa. Le encantaba ayudar a los demás.

Construía atrapa sueños y se los regalaba a los demás pacientes, o los cambiaba por jabón o desodorante.

Tenía una muy buena relación con médicos y enfermeras.

Personal médico que la atendió, nos dijo una frase que la describe a la perfección:

“Era muy dulce, pero estaba muy enferma por la maldita droga”

Carolina y sus tres niños