Adolescentes maragatas investigan en la Antártida

Las dos estudiantes del Liceo 2 ya están en viaje a la Antártida.

“Las Rompehielos”, grupo integrado por Martina Fernández Reyes y Lucila Hernández Méndez, ambas de 13 años y que concurren al turno matutino del liceo, cursando Primer Año del Ciclo Básico, ganaron un concurso el año pasado y ahora están recibiendo su premio.
En este video, de El Observador Tv, vemos la partida del avión y escuchamos a Lucila Hernández.

https://player.theplatform.com/p/H2PcKC/da_iESO_DHGc/select/media/oi_IENSy1Ngo

 

El Observador cuenta que «a las ocho de la mañana de ayer, la Brigada Aérea N°1 de la Fuerza Aérea ya estaba colmada. Padres, madres, hermanas, madrinas, tíos. Todos fueron a despedir a los integrantes de la primera Expedición Científica Antártica Estudiantil (ECAE), organizada por el Instituto Antártico Uruguayo (IAU).
Tomás, Marcos, Yéssica, Martina y Lucila, con sus profesoras Karina y Ángela, esperaban ansiosamente el momento para abordar la aeronave Brasilia. Algunos se sacaban selfis con el avión de fondo, otros fantaseaban con lo que verían en el continente helado, mientras se despedían de sus parientes y prometían sacar muchas fotos.
Este es el primer grupo de estudiantes de Primaria y Secundaria en viajar al territorio uruguayo en la Antártida. En junio de 2016 el IAU invitó a todos los escolares de quinto y sexto, y liceales de ciclo básico a participar de un concurso científico, cuyo premio era participar en una expedición a la Base Científica Antártica Artigas (BCAA).
Los interesados en participar plantearon una pregunta con temática antártica. Los 20 equipos finalistas tuvieron entonces que defender sus proyectos en una una feria científica en octubre, y fueron evaluados por un comité científico y uno civil. Los ganadores fueron el Liceo 2 de San José y la escuela 65 de Treinta y Tres.
El coronel retirado Waldemar Fontes, asesor del IAU, es quien está al frente de la primera expedición estudiantil. Fontes dijo a El Observador que el concurso fue muy exigente, pero que sorprendió el buen nivel de los proyectos propuestos.
«Con este tipo de proyectos estamos generando expectativa, mostrándole a los jóvenes que existe un universo en el que se puede investigar, en el que Uruguay participa en pie de igualdad con otras naciones», dijo el coronel, y agregó que espera que el interés de los jóvenes en este tipo de temáticas pueda también despertar vocaciones.
La expedición retornará a Uruguay el próximo 26 de enero, si las condiciones meteorológicas lo permiten.

Sonidos helados

El equipo de escolares está formado por Tomás, Yéssica y Marcos. Ellos propusieron realizar un mapa sonoro de la Antártida, para comprobar si realmente es un continente tan silencioso como se cree, y saber cómo afecta al paisaje de sonidos la presencia del hombre. El objetivo del proyecto consiste en recopilar los sonidos del ambiente, de los seres vivos que habitan la zona y de la actividad humana, para luego referenciarlos geográficamente sobre un mapa del área de la base. Los tres estudiantes recorrerán distintos lugares de la isla para hacer las grabaciones. Estos muestreos se dividirán en dos etapas: dentro de la Base y fuera de ella. Además de los sonidos, estos estudiantes tomarán otros datos para complementar su trabajo, como lo son la altitud, la presión atmosférica, la humedad relativa, la temperatura, los decibeles del sonido y el campo magnético.

Convivencia pacífica

Lucila Hernández, del Liceo 2 de San José, contó que su proyecto consiste en averiguar qué sucedería si se diera a los adolescentes información sobre la Antártida, es decir, un continente en el que existe la convivencia pacífica, y si ello influiría en su forma de pensar o de actuar.
Antes de su partida estudiaron el Tratado Antártico, sobre el cual se basa su proyecto, ya que ahí es que se especifica que todo país que lo integre deberá reconocer que el continente helado es un espacio para la ciencia y la paz. Ellas proponen que si en la Antártida se puede convivir pacíficamente, lo mismo podría suceder en el resto del mundo.
«Yo pienso que es todo blanco. Quizá haya muchas personas, quizá no. Creo que es un ambiente muy pacífico, con una muy buena convivencia», dijo la estudiante.
Una vez en la isla Rey Jorge –donde se encuentra la base uruguaya–, el equipo formado por Lucila y Martina observará cómo interactúan quienes viven en la BCAA y entrevistarán a niños y adultos que residen tanto en la base chilena de la isla como en la uruguaya, con el fin de dar un puntapié a su proyecto. Al volver a Uruguay, las estudiantes realizarán un video para difundir sus hallazgos en charlas, talleres y encuentros con otros estudiantes.
Lucila dijo que antes de ir también investigaron aquello con lo que se encontrarán en la isla, como por ejemplo la fauna. «Me sorprendió que haya mucha fauna marina, como lobos marinos o focas», dijo, y subrayó que ella especialmente espera ver pingüinos.

Agenda cargada

Antes de llegar a la BCAA, la Brasilia hará una parada en la ciudad chilena de Punta Arenas, donde los estudiantes mostrarán sus proyectos en la Universidad de Magallanes.
Al llegar a Rey Jorge, acompañarán a científicos en sus distintas salidas por la isla, entre las cuales están la playa del Estrecho de Drake, la toma de muestras de tanques rusos, la iglesia ortodoxa rusa y el Instituto Antártico Chileno. Por último, recorrerán los alrededores de la BCAA y visitarán el Glaciar Collins.

 

Fuente: diario El Observador

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